Cómo abrir una cuenta en Suiza

Empezaremos diciendo que lo siguiente se refiere exclusivamente a una de las formas legales de abrir una cuenta en Suiza, de este modo, todos aquellos que esperaban otra cosa, como submarinos bajo las aguas del lago Leman, contrabando aéreo desde Italia o una aventura a lo James Bond, no sigan leyendo. Lo que se va explicar es paso a paso como hacerlo desde España y de manera totalmente cristalina para el estado y hacienda.

banco suizo

El objetivo es, pues, no ocultar dinero, si no ponerlo a salvo de un posible corralito (cuanto más lo niega el gobierno más cercano parece) y lo que es aún peor, de un pesetazo. De manera breve: Si el gobierno hace un corralito restringiendo la salida de capital de las cuentas bancarias hacia sus legítimos tenedores, en ese espacio de tiempo se podría cambiar la moneda a la peseta y devaluarla un 50%. ¿Y con los euros que tengo en mano? Pues se los cambiarían por pesetas devaluadas prohibiendo cualquier otra compra de divisas, como en Argentina ¿Locura? Puede ser. Peores cosas hemos visto en países latinoamericanos y africanos. Y en Grecia con la gran fuga de capitales que ha sufrido a quedado endeudada. Tarjetahabientes,créditos e hipotecas siguen con montones de deuda. España está en la mira.

El objetivo, de nuevo, es tener a salvo de la debacle financiera una parte del patrimonio en otra moneda que no sea el euro, por ejemplo el franco suizo (Aunque podría ser la libra esterlina o el dólar).

¿Por qué en Suiza?

Suiza es neutral desde 1860, no es miembro de la comunidad europea (aunque comparte espacio Schengen) y ha pasado dos guerras mundiales sin inmutarse siendo refugio para capitales y personas durante las dos contiendas. Fue en 2002 cuando finalmente se unió a la ONU después de haber permanecido decenios tan sólo como observador a pesar de tener la sede del organismo en Ginebra.

Entonces, ¿Cómo lo hago?

Lo primero es decidir con que banco se quiere trabajar. Hay muchos bancos suizos con sucursales en España como Credit Suisse, UBS, pero además hay bancos internacionales con filial en Suiza, incluso bancos españoles. Aquí hay una lista bien larga. En principio dejaríamos fuera a los bancos cantonales, habitualmente propiedad del cantón donde están establecidos y para gente local y residente.

Podemos llamar a la filial española del banco elegido para que nos pongan en contacto con la sede suiza y pediremos si no sabemos hablar alemán, francés o inglés que nos pongan con alguien que hable español, normalmente del departamento latinoamericano, de Portugal y España. Una vez en contacto nos dirán los requisitos básicos para abrir una cuenta de no residente. Suiza tiene convenio de doble imposición. Los Convenios de doble imposición son tratados internacionales que contienen, en particular, medidas para evitar los supuestos de doble imposición fiscal internacional. La retención suiza es del 35% de los intereses devengados.

Nos pedirán nuestros datos y una breve biografía así como el origen del dinero (ahorro familiar por ejemplo) que debe estar en un banco ya que la cuenta se abrirá sólo por transferencia. Olvidémonos de ir cargado de billetes a lo “expreso de medianoche” por dos razones: La primera es que el banco no lo aceptará. La segunda es que el máximo legal es una cifra inferior a diez mil euros por persona, más de eso puedes tener problemas si no justificas la razón antes en el Banco de España.

banca internacional

Luego tenemos que tener alguna idea de en que vamos a invertir el dinero. Los bancos tienen cuentas corrientes pero suelen ser caras de mantener, de 300 a 600 euros al año aunque es la plataforma desde la cual el cliente puede invertir en diferentes productos como plazos fijos, fondos de inversión, etc. Si el perfil es más conservador también están las cuentas de ahorro, muchos más baratas de mantener y seguras en cuanto a la integridad del capital. Para los diferentes productos hay siempre diferentes condiciones. Siempre leer o preguntar por las condiciones de cada cuenta o producto, importantísimo.

La moneda refugio ahora mismo es el franco suizo (chf en nomenclatura financiera) y está actualmente intervenido por el banco central suizo a un cambio de 1.20 francos suizos por euro. ¿Por qué? Porque el flujo de divisas que ha entrado en el país desde el comienzo de la crisis ha hecho que el franco se aprecie mucho y el banco central ha tenido la necesidad de intervenir para mantener un franco que no sea excesivamente caro para proteger  las exportaciones del país helvético. No olvidemos multinacionales como Nestlé, Novartis, Bayer, Syngenta, (todas hermanitas de la caridad) y por supuesto la industria relojera.

Una vez decidida la entidad, la cantidad que se va a enviar (teniendo el saldo preparado en tu banco) y más o menos el tipo de cuenta que se va abrir (aunque puedes decidirlo después) llegó el momento de hacer las maletas e irse a Ginebra o Zúrich, la ciudad donde se encuentre nuestro contacto. Es igual una que otra, la que nos guste más. Este es un paso imprescindible. El titular debe ir en persona a abrir su cuenta. Cada uno debe evaluar si merece la pena el viaje para poner a salvo una parte de su patrimonio.

Suiza es un país caro y lo más barato será probablemente el vuelo, pero la estancia, los hoteles, son caros. El servicio es bueno y los suizos en general te ayudan con una sonrisa en todo lo que puedan. Y el país funciona muy bien, como un reloj de cuco. Para transporte en las dos ciudades, los tranvías te llevan a todas partes. Un viaje de dos días con una noche de hotel es más que suficiente.

Y llegó la hora de la reunión con nuestro banquero suizo. Aquí firmarás los documentos de apertura (llevar identificación DNI y pasaporte si lo tienes) el tipo de cuenta que quieres y explicarás tu perfil inversor para que ellos tengan claro si eres una persona muy conservadora y te arreglas con una cuenta de ahorros o eres jugador y quieres que te ofrezcan fondos basados en futuros del petróleo o del cobre por poner un ejemplo extremo.

Una vez todo firmado, será revisado por el banco y te abrirán la cuenta en un par de días. A partir de ahí tienes 30 días para realizar tu transferencia o se cerrará automáticamente la cuenta. Tiempo para comer una fondue y tres chocolates, nadar en el lago  si hace buen tiempo y con una navaja suiza (en la maleta, no encima) de vuelta a España a hacer la transferencia con el número de cuenta que te facilite tu nuevo banco.

Una vez hecho esto, tardará unos dos días en llegar el dinero. Debes entonces ir a la sucursal del Banco de España de tu provincia. Si es Madrid, Cibeles te vale, y pedir un formulario DD1 para dar a conocer la apertura de la cuenta en el exterior porque lo pedirá el banco suizo también.

A partir de aquí, informar a nuestro asesor fiscal (si lo tenemos) para que en la próxima declaración venga incluida también nuestra flamante cuenta en el exterior. Cuando la tormenta económica acabe si acaba, puedes volver a transferir el dinero a España o dejarlo allí como un seguro por lo que pueda pasar. Dependiendo del tipo de cuenta que hayas elegido podrás tener tarjetas de débito y crédito para disponer del dinero donde quieras. Suerte.